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Mostrando entradas de julio, 2021

LINX PARDINUS

Gran cazador que pelea para que no le apresen, libre y solitario. De pelaje precioso, limpio, con perfecta mandíbula. Vienes a que te cuente secretos. Gran gato, el Lince Ibérico, al que le gusta jugar y remover, dar lecciones de vida controlando siempre sus impulsos, paciente. Ella, sin emitir gruñido alguno, ya tiene sus ojos verdes clavados en tus ojos pardos. Sabes que te quedan pocas horas para el cara a cara. Hueles la sed de tí, tu oponente se relame. Decides ser, una vez más, el mejor corredor. Ganar otra medalla esta vez sin enfrentarte, sin saber lo que puede esperarte al otro lado del matadero. Ella solo quería jugar a cazar, quizás mordisquearte, de felina a felino, pero no destriparte. 

MIS OLAS

Como el agua clara me despierto, cristalina. En un mar cálido que invita a estar siempre mojada por sus olas, que invita a no salir, a seguir en el sueño. Removida por mis olas que me hacen sentir caricias, remolinos, corrientes y resacas. Olas que mueven mi cuerpo a su antojo, que me traen y me llevan, dominan, me dan vueltas y azotan con su cresta. Olas distintas, cada una a su manera. Olas que, tras un rato, reconoces y sabes cómo harán. Aunque siempre sorprenden. Unas más fuertes, otras más flojas, otras que te revuelcan, que masajean y otras que por muy duras que sean siempre  finalizan en caricias de espuma. Éstas últimas son las mejores, te hacen sentir mejor tras la pelea, te hacen volver a tierra, en paz, dejando la agitación para el próximo baño. 

MAÑANA DE COLORES

Cruce de miradas en el metro. Unos ojos marrones constantemente sonrientes encima de una mascarilla azul. Eres feliz, se nota. Pese a que te haga gracia lo que escuchas a través de tus auriculares blancos. Vas de amarillo como yo, eres amarillo. Me has hecho sonreír, desconocido. ¿Nos volveremos a cruzar un jueves en la línea naranja? 

ANOMALÍA TEMPORAL

Maestro, gracias por ayudarme a entenderlo. Sin tí sería muy complicado.  ¡Puñetera anomalía temporal!  La teoría, en este caso, es muy consistente. Vibra en el espacio-tiempo a fuerza gravitatoria y en cuatro dimensiones. Así durante un largo tiempo.  Da miedo pensar en que pase a otra dimensión mayor y escape parte de la gravedad. Es por ello que las anomalías deben cancelarse inmediatamente para que no tengan consecuencias físicas importantes. Ojo, la anomalía total hay que anularla por completo.  Nos podemos ayudar reconociendo que la teoría crea bienestar a nuestro universo. Que nos falta una vez cancelada pero, la realidad es que, sólo es una anomalía temporal.  Conclusión:  Verlo como es y nada más, repitiendo el mantra que lo cancela, para terminar siendo lo que queremos que sea: una puta partícula. 

OBÚS, BOICOT, DEFCON2 E INDEPENDENCIA

Ocho más ocho años necesité para entenderlo.  Ocho para mirarme a mi misma, de introspección, de análisis.  Ocho para darme cuenta de una estafa, generada, al cincuenta por ciento, por lo que has creado de mí. Esa rabia semicontenida, esa rabia que como un obús podía caer en cualquier punto, en mitad de una plaza, en un pueblo, en mitad de la boda más importante. Sin venir a cuento o con razón, en una guerra de más de veinticinco años con proyectiles volando en mi cabeza.  Conseguí comprender lo incomprensible. Comprendí que  hacemos o no hacemos las cosas por una buena razón, aunque no sea buena para otros, aunque ni siquiera sea buena para nosotros mismos. Que tú eres un cobarde más, que así hay muchos más. Que tus razones tendrás. Que hiciste y deshacistes porque no sabes hacerlo de otra forma. Que es y eres miserable. Comprendí que tenía que pasar página a esta historia, al odio. Que nos llamamos lo que teníamos que llamarnos, lo único que nos hemos dicho, en el ...

LA CAMISETA ROJA

 Percibir nuestra sinergia en mi camiseta... Y dormir con ella, masturbarme con su/tu/nuestro olor. 

DESPERTAR-DORMIR

Me despierto, tengo dolor de cabeza de tanta diversión. Mezcla de olor a óxido y argán enquistado en mi bulbo olfativo. Seis de la mañana viendo el amanecer a través del espejo, el gato negro mirándolo conmigo sentado en la mesa. Me arropan las sábanas blancas pintadas de rojo mientras escucho la respiración de otro gato, blanco como las sábanas, con rabo aterciopelado rozando mi cadera derecha. Me giro, buscándole, deseo acariciarle una vez más, le despierto. Maúlla y me lame. Duerme, me dice, aún queda un rato. Me acurruco más a su lado, se vuelve a dormir. Ronroneo en silencio para no despertarle. Le miro, tiene perfil de gato egipcio. Sonrío, duermo.

REALIDAD

La realidad es que  el verbo amar no tiene futuro, vívelo solo en presente.