OBÚS, BOICOT, DEFCON2 E INDEPENDENCIA

Ocho más ocho años necesité para entenderlo.  Ocho para mirarme a mi misma, de introspección, de análisis. Ocho para darme cuenta de una estafa, generada, al cincuenta por ciento, por lo que has creado de mí.

Esa rabia semicontenida, esa rabia que como un obús podía caer en cualquier punto, en mitad de una plaza, en un pueblo, en mitad de la boda más importante. Sin venir a cuento o con razón, en una guerra de más de veinticinco años con proyectiles volando en mi cabeza. 

Conseguí comprender lo incomprensible. Comprendí que  hacemos o no hacemos las cosas por una buena razón, aunque no sea buena para otros, aunque ni siquiera sea buena para nosotros mismos. Que tú eres un cobarde más, que así hay muchos más. Que tus razones tendrás. Que hiciste y deshacistes porque no sabes hacerlo de otra forma. Que es y eres miserable.

Comprendí que tenía que pasar página a esta historia, al odio. Que nos llamamos lo que teníamos que llamarnos, lo único que nos hemos dicho, en el momento menos adecuado. Que te llamé Hijo de Puta (hay que decirlo más) con las mayores ganas con las que se puede pronunciar y me quedé muy a gusto. Que me llamaste Mico como si lo hubieras hecho toda la vida, como si yo fuera tu mico. Tú con una mano en el bolsillo y la otra sujetando la copa de cerveza. Me saludaste como si nada, como si fuese una vecina. Mientras que a mí me tenían que frenar entre tres y cogerme en volandas para no dejarme los nudillos en tu mandíbula. Fuerza de titanio, acero y aluminio de este avión con obús, la bomba con un lazo que llevaba tu nombre y nuestro apellido. 

Comprendí pues que esta guerra estaba más lejos, que tú cabeza está en otra galaxia muy distinta a la mía. Que era una guerra interplanetaria sin sentido. Que ni los tripulantes de la Enterprise lo pueden entender. Simplemente eres incomprensible y eso puedo comprenderlo.

Hoy te perdono por tanto dolor, por tanto abandono, por tanta rabia, por tanto de todo y por tanto de nada. Con paz y prosperidad. 

Treinta y cinco años después, aún queda mucho que trabajar por lo que has creado de mí. El avión convertido en mochila, que arrastro ya sin obuses, que poco a poco vacío para que no me pese tanto, para poder ser sana conmigo y con los demás, para no tener otro boicot en mi guerra interna, cueste lo que cueste.

Decidiste huir y yo ahora aprendo a dejar de huir de mí.

Ese Defcon 2, ya reconocido. No lo quiero más para mí. 
Ahora la lucha es otra, quiero mi independencia planetaria. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nacer, sangrar, cuidar, resistir.

INDESTRUCTIBLEMENTE ELLA