VÁYASE
Salga, salga de aquí. No le quiero aquí.
Se engancha en mis paredes, incontrolable.
Son frágiles, como huesos de cristal.
No quiero que se rompan. No quiero que duelan. No quiero sentirle así. Usted no es real.
Aunque tenga antojo, no quiero.
Estamos hechos de huesos distintos.
Enajenación. Anomalía temporal. Impotencia.
Me compadezco, una lágrima cae.
Le pienso, otra vez. ¿Qué hace aún aquí?
No se va. Odio tenerle aquí. Odio tenerme así.
Le despedí, hasta la próxima, no miré atrás.
¡Váyase! ¡Salga! No puedo, así no.
vayase señor cuesta, vayase!
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