UNIVERSO PARADO
En esas horas, esos instantes, amo con todas mis ganas y siento que recibo el mismo amor. Es tan intenso y reconfortante que me pasaría en esos momentos eternamente.
¡Que se pare el universo!
Unos momentos de paseo hasta que duelan en silencio los gemelos, cargaditos de historias de nuestros pasados.
A kilómetros de casa sirven la comida a través de un replicador, al estilo Star Trek. Pero unos kilómetros más allá huele a gallinero, sentados en el bólido de puertas futuristas viendo la vía láctea.
Quisiera sentirme extasiada de sentirnos uno, mirándonos a los ojos, intercambiando nuestro aliento en un baile mágico.
Palabras y estómagos llenos entre un alma de Cayetano, camino de ser el Rey del inmueble, y una que iba para punky, sin suficientes tetas para ser perroflauta.
Escuchar su respiración mientras duerme. Mirar felizmente como descansa. Sentir sus suaves besos mientras cree que duermo.
¡El universo no me escucha!
Lo combato, como si se hubiera parado para los dos, disfrutando con la piel y el alma esos momentos únicos.
Sabemos que a la mañana siguiente se reanuda el reloj y volverán a ponerse en marcha nuestros planetas dispares.
Mañana estaremos tan saturados de amor y momentos únicos que necesitaremos un agradecido descanso y seguir, en solitario, en la libertad de nuestros planetas.
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